"La funambulista se desplaza de casa en casa por la cuerda floja, conoce todos los tejados, azoteas, balcones, ventanas y chimeneas, pero nunca ha pisado una portería. Cuando toca el suelo siente que un gran abismo se abre a sus pies y la cabeza le da vueltas. Por eso, siempre lleva una cuerda que tira al suelo para poder orientarse y un paraguas que abre para equilibrarse. Se sienta sobre el filo de las puertas, sillas y barandas; y duerme en un nido de cigüeña."
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